Pabellón Criollo Vegetariano

abril 1, 2017 § Deja un comentario

Pabellón Criollo Vegetariano.jpgComo vaya viniendo, vamos viendo, Eudomar Santos

Camino sin rumbo pero con la intención de encontrar algún lugar donde cenar. Los primeros locales de la calle Berlín están rebalsados con la algarabía que los parroquianos destilan brindando y riendo. El bullicio que dejo tras de mí es reemplazado por la somnolencia de una lavandería, bodegas y otros negocios apenas velados por la tenue luz de sus faroles. Un olor a frituras se me acerca intentando encandilarme. A unos pocos pasos veo a grupos de comensales acomodados en mesas y absortos disfrutando de sus alimentos, o « Leer el resto de esta entrada »

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El ermitaño: Cap. I El organillero

junio 16, 2016 § Deja un comentario

En lo alto de una montaña, rodeada de nubes  que ensombrecen las copas de los árboles, hay una cabaña en donde habita un viejo ermitaño. Para distraer el aburrimiento el pequeño hombrecito (porque los ermitaños siempre son pequeños y viejitos) da vueltas a la manivela de su organillero, atrayendo a pájaros, ciervos, monos y otros animalitos, que debido a la dulce melodía, se acercan sin temor mas sí llenos de curiosidad,  encariñándose con la música. Así, el pequeño ermitaño pasa sus ratos libres en compañía, contemplando el bello espectáculo que le regala el día.

Todo un Caballero

enero 28, 2009 § Deja un comentario

Nunca nadie lo había visto llorar. ¿Qué te ha pasado?, preguntó Gonzalo alarmado. A ti qué te importa, le respondió con la cara furiosa llena de lágrimas amargas que brotaban de sus ojos rasgados. Acompañamos a Pawawa a probar su skate, ¿En la rampa inmensa?, interrumpió Chino, Sí, esa por el Boulevard, terminó de contar el Gordo. No había nadie en toda la cuadra cuando llegaron, estaban parados frente a ella, erguida por los aires, recta la mayor parte de su trayectoria. Pruébala. Todos lo animaban, pero Pawawa estaba callado, observando, como si estuviera calculando la velocidad del viento, auscultando en el sonido de la calle, midiendo el coeficiente de la fricción de las gomas contra el asfalto. Serán unos metros hasta la rampa, cuarenta kilómetros por hora, suficiente, todos lo imaginaban haciendo « Leer el resto de esta entrada »

El Asalto

agosto 31, 2008 § 1 comentario

Eran las dos y treintaicinco de la madrugada. Parados frente a uno de los muros perimétricos del colegio, el vate, el boxeador y el ingeniero, se disponían a saltarlo. Y si hay cerco eléctrico, los alertó el boxeador. Busquemos otro lado por donde entrar, sugirió el ingeniero. Por aquí no más… seguro que ni funciona, estas palabras del vate dieron inicio al asalto. El boxeador saltó sobre su sitió para ver si seguían instalados los dos alambres que viajaban en paralelo por encima de todo el largo del muro. Está limpio, los animó el boxeador bajo la enorme sombra del colegio que les caía encubriéndolos con amistad, intimidad, afecto. Ya, hazme pata de gallo, le pidió el ingeniero al vate apoyando todo su peso sobre las palmas de sus manos que empujaban hacia arriba el cuerpo de su amigo que quedó a horcajadas sobre el muro. El boxeador hizo lo mismo con el vate para luego dar un par de pasos hacia atrás y lanzarse con el impulso de sus piernas y quedar sobre el muro boca abajo, « Leer el resto de esta entrada »

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