Arquetipo: devorado por una traílla

abril 3, 2016 § Deja un comentario

UgolinoCanto Trigesimotercero: Ruggieri se me aparecía como señor y caudillo, cazando el lobo y los lobeznos en el monte que impide a los pisanos ver la ciudad de Luca. Se había hecho preceder de los Gualandi, de los Sismondi y los Lanfranchi, que iban a la cabeza con una traílla de perros hambrientos diligentes y amaestrados. El padre y sus hijuelos me parecieron rendidos después de una corta carrera, y creí ver que aquellos les desgarraban los costados con sus agudas presas.

 

El anteinfierno: la ciudad de la indiferencia

marzo 23, 2015 § Deja un comentario

2013-11-20 07.49.03PER ME SI VA NE LA CITTÀ DOLENTE,
PER ME SI VA NE L’ETTERNO DOLORE,
PER ME SI VA TRA LA PERDUTA GENTE.

LASCIATE OGNE SPERANZA, VOI CH’INTRATE.

(Divina Comedia, El Infierno, Canto III)

Para entrar a la tres veces coronada Ciudad de los Reyes debes dejar todas tus suposiciones (recelos, sospechas) sobre la responsabilidad que tienen los limeños con su ciudad. Así te lo hacen saber, al salir del aeropuerto, las bocinas que pasan piropeando, los motores escupiendo blasfemias y las alarmas cuyas sensibilidades desquician. Todo ello causado por combis, camionetas y autos particulares que infestan las calles saturando el descuido en el que se encuentra el ornato.

E io ch’avea d’error la testa cinta,
dissi: «Maestro, che è quel ch’i’ odo?
e che gent’è che par nel duol sì vinta?»

Pero, ¿cómo pueden vivir así? En un lugar donde no hay virtudes estás expuesto a contagiarte de los vicios de quienes ´perdieron el bien del intelecto´. En esta ciudad nadie se detiene en las esquinas, las rampas son espacios de parqueo y las señales de tránsito adornos obsoletos. Aquí ser valiente, o más bien avezado, ya no es una actitud que define a una virtud, sino el resultado de la imprudencia que se ha ido convirtiendo en una patología generalizada.

E io: «Maestro, che è tanto greve
a lor, che lamentar li fa sì forte?»

Es la mísera suerte de quienes no se rebelaron por amor propio. La muerte no les importa pues la envidia los impulsa a tener un vida tan rastrera.

Rispuose: «Dicerolti molto breve.
Questi non hanno speranza di morte
e la lor cieca vita è tanto bassa,
che ‘nvidiosi son d’ogne altra sorte.
Fama di loro il mondo esser non lassa;
misericordia e giustizia li sdegna:
non ragioniam di lor, ma guarda e passa».

¿Dónde estoy?

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