Sueño 17 de enero de 2015

enero 18, 2015 § Deja un comentario

Estaba en los ambientes del piso de algún edificio que parecía ser una clínica. Las paredes eran blancas, los cuartos pequeños con escritorios, repisas y equipos de laboratorio. Un amigo, el Nuevo, estaba con otros chicos que no conocía, conversando de pie formando un círculo. Dijo algo que no me agradó pero lo ignoré. Le dije que había una fiesta y que enviaría un mensaje a todos para avisarles. Envié el mensaje esperando que me contestaran para confirmarme si irían o no, pero mi impaciencia me sugestionó que a nadie le importaba ir ni responder puesto que ninguno lo hizo. Decidí no pensar en ello ni mencionar nada al respecto cuando me encontré con el Flaco organizando todo lo necesario para cocinar algo.

Simplemente lo saludé y le pregunté qué es lo que estaba pensando hacer. Volví donde el Nuevo para despedirme y decirle que ya les había avisado a todos por medio de un mensaje telefónico acerca de la fiesta. Si estaban interesados en ir que me avisarían, pensé. Cuando salía de aquella habitación volví a ver al Flaco en otra estancia cocinando con una enorme sartén una gran cantidad de papas o camotes que se iban deshaciendo como un puré. Lo dejé concentrado en su labor sin interrumpirlo. Caminé por un pasillo igualmente iluminado con las luces blancas que había en ese lugar hasta llegar al otro extremo donde en una pequeña oficina estaba Careca alistándose para trabajar. Lo saludé y le pregunté qué estaba por hacer. Con su sínica sonrisa me respondió que se iba a una fiesta. No le mencioné la fiesta a la que yo iría, ni tampoco le pregunté por el mensaje que le había enviado. Me limité a animarlo en lo que hiciera como preámbulo a mi intención de despedirme. Como siempre me dijo para hacer algo o vernos otro día, a lo cual asentí a manera de dar concluida nuestra conversación para poder irme.

Salí de aquel lugar hasta encontrarme en un enorme patio ubicado fuera de aquel edificio. Era de día, quizás la tarde. Efectivamente era un centro de salud. El edificio era parte de una gran área que comprendía todo un complejo médico. Había otros edificios, casas y tiendas con mucha gente caminando, empleados atendiendo a quienes llegaban a visitar a sus parientes y otras personas que salían o compraban medicinas o comida. Me acerqué a uno de estos edificios. Era un restaurante al paso de un solo piso. Atendía una mujer. Miré el menú que ofrecía en sus carteles. Le pregunté algo con respecto a la comida pero creo que no me provocó nada así que marché.

Luego me encontraba en la esquina de la avenida Benavides con la Vía Expresa. Ya era de noche. La gente se apresuraba en regresar a sus casas tomando algún transporte. Las calles estaban ocupadas por todo tipo de autos, aunque la circulación de los mismos era tranquila pero ruidosa. En la esquina había una hermosa casa miraflorina, de esas de estilo europeo, con techo de aguas, paredes blancas, un jardín externo que hacía de ingreso. Entré a esa casa. Por dentro mantenía la decoración de los años 60 o 70 que alguna familia acomodada de Lima había dispuesto. Pensaba que era la casa de mi novia, por lo que me sentí afortunado. Ese pensamiento me hizo creer que era un interesado por lo que intenté no darle importancia al lugar para no sentirme un convenido. Apareció quien supuestamente era la hija del dueño de la casa y mi novia. Ella era la enamorada de mi amigo Forlán. Pensé que mi novia tendría que ser otra persona pero que en mi sueño estaba proyectando la condición social de la novia de mi amigo sobre la persona que era realmente mi novia. Ella me saludó muy afablemente como siempre. Me animó a que conociera la casa pero le dije que no tenía mucho tiempo. En ese momento apareció Forlán, quien saludó a su novia. Ella me dio algunas cosas para regalar en la calle. Le dije que se las daría a quien las necesitara. Me despedí y me fui.

Al salir me encontraba nuevamente en la misma esquina. La noche estaba más oscura y las personas que caminaban eran sombras negras. Vi a dos hombres caminar juntos en el mismo momento que la forma de un roedor cruzaba frente a ellos. Me acerqué para preguntarles si habían visto lo que pasó a sus pies, pues al principio me pareció que no se habían percatado pero cuando me acerqué a ellos me confirmaron que también habían visto a aquel animal y se mostraban algo sorprendidos. Me dijeron que se trataba de una rata, la cual se había metido por entre los arbustos de la casa de la esquina. Pensé en dar aviso a la casa, pero el hecho de tener que ocuparme de ese trabajo demandaría cierto tiempo me hizo abandonar mis intenciones a la suerte de Dios. Me despedí de los dos hombres y crucé la pista hacia el paradero del metropolitano ubicado a medio puente que cruza la vía expresa. En el camino una señora ambulante vendía comida y dulces junto a su hija. Le ofrecía unas zapatillas nuevas, marca Nike, que la novia de Forlán me había dado entre otras cosas. Le dije que me diera 50 soles. La señora tomó las zapatillas, las miró y me dio el dinero. No pensé que aceptaría tan rápido sin pedir una rebaja. Pasó por mi mente la idea de que debía pedirle más dinero pero ya tenía en mi mano lo que le propuse al principio y no creí que sería bueno lucrar con aquellas personas. Así que sin más me marché con la satisfacción de haberme desprendido de esa carga.

Interpretación

El ambiente de la clínica y la situación en la que se encuentran los personajes sugieren que estamos hablando del trabajo. Yo tengo un plan que les hago llegar a mis amigos quienes a su vez decidirán ser parte de éste dependiendo de sus ocupaciones. El Nuevo haciendo un círculo con otras personas, el Flaco cocinando abundantes papas y Careca aparentando todo en su vida.

Fuera del edificio estoy rodeado de gente pero solo y decido no comer sino irme de aquel lugar.

Justo en estos días he estado en contacto con estas personas para planear un viaje por lo que creo que al final tomaré una decisión sin esperar a que los otros se decidan en seguir o no mi plan.

Lo mismo me ha ocurrido con mi amigo Forlán quien ha tenido un problema con su novia y he dejado en aquella casa para que lo resuelva. Al salir de allí una rata entra a esa casa por el jardín. Podría ser el problema y no dar aviso es una forma de no inmiscuirme en el problema de aquella pareja.

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