La moralidad del jugador

diciembre 4, 2012 § Deja un comentario

Fedor DostoievskiEl auténtico caballero, aunque haya perdido toda su fortuna, no debe dejar traslucir emoción alguna

Por ridícula que pareciese esta idea de esperar tanto de la ruleta, todavía más ridícula es la opinión vulgar, tan generalizada, de que esperar algo del juego es estúpido y absurdo. ¿Por qué el juego es peor que cualquier otro modo de adquirir dinero, que el comercio, por ejemplo? Es verdad, de cien gana uno; pero ¿qué me importa a mí?

En primer lugar, todo aquello me parecía sucio, algo como realmente sucio y repulsivo. No me refiero de ningún modo a esas caras ávidas e inquietas que a docenas e incluso centenares rodean las mesas de juego. No veo en absoluto nada sucio en el deseo de ganar lo antes posible y todo lo que se pueda. Siempre me pareció estúpido el deseo de cierto materialista, un hombre gordo y con riñón cubierto, que, la justificación de que ‘las puertas son pequeñas’, repuso: ‘tanto peor, porque así el interés que despierta es menor’. Como si no fuese lo mismo el interés pequeño que el grande. Es algo proporcional. Lo que para Rothschild es poco, para mí es mucho; y, por lo que se refiere a la ganancia, la gente, lo mismo que la ruleta que en todas partes, lo único que hace es quitar a otros lo que considera su ganancia. Si el afán de enriquecerse y de ganar es algo repugnante en general, esto es otra cuestión. Pero aquí no me refiero a eso. Como también yo estaba entonces poseído en el más alto deseo de ganar, todo este interés y toda esta sucia avidez, si lo queréis, al entrar en la sala, me resultaron algo cómo y familiar. Lo que mejor es cuando la gente no se anda con miramientos y se conduce abiertamente. Además, ¿para qué engañarse a sí mismo? ¡Es la ocupación más vacía e imprevisora! A primera vista, lo particularmente feo en toda esa canalla de la ruleta era el respeto hacia lo que estaba haciendo, la seriedad y hasta la devoción con que todos rodeaban la mesa. Por eso aquí se marca tan definitivamente la diferencia entre el juego mauvais genre y el que puede permitirse un hombre digno.

De: El Jugador, Fedor Dostoievski

http://www.dominiopublico.es/libros/D/Fiodor_Dostoyevski/Fi%C3%B3dor%20Dostoyevski%20-%20El%20Jugador.pdf

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